Buscar

Ruta de los acantilados: Desde el mirador de los Tranquilos a la playa de Langre

Actualizado: 30 de oct de 2020


Distancia 7 kilómetros ida y vuelta Duración 3 horas a buen ritmo, parando Dificultad Baja


Preciosa y sencilla ruta la que nos hemos marcado hoy desde el pueblo de Loredo (que no Laredo, no confundir) en concreto desde las inmedicaciones de la playa de los Tranquilos, punto de partida aquí: https://goo.gl/maps/vrkA8nek4Rb7fPfR7.


Podemos comenzar también desde el mirador de los Tranquilos por un sendero situado a mano derecha bordeando varias fincas particulares. Se puede acceder andando o en bici desde el pueblo de Loredo, desde las playas por la red de senderos o aparcando en las proximidades, no tiene pérdida 😉



Comenzamos la ruta de los Acantilados maravillados por las vistas que tenemos del mar Cantábrico y la isla de Santa Marina a nuestra izquierda y nos adentramos en un primer tramo previamente acondicionado seguramente con la ayuda de tractores, ya que la maleza y los famosos plumeros de la Pampa, especie invasiva por excelencia en Cantabria, han colonizado con fuerza estos terrenos próximos a urbanizaciones, no obstante tenemos ante nosotros un camino ancho y cómodo para el paso de caminantes, deportistas y grupos de personas, apto para todo tipo de públicos.


Ahora sí, si nos acercamos con precaución al acantilado, podemos admirar las pozas que se forman de forma natural creando ecosistemas marinos únicos a merced de las mareas del Mar Cantábrico, siendo en bajamar cuando se pueden apreciar mejor las piscinas e incluso poder darse un baño, bajo la atenta mirada de las gaviotas que sobrevuelan la zona.



Seguimos nuestra ruta por un segundo tramo de terreno ya sin influencia humana reciente, dejando atrás las urbanizaciones de lujosas y modernas construcciones y donde empiezan a aparecer verdes praderas y extensiones dedicadas al cultivo forrajero en verano, como el maíz, cuyo fin es servir de alimento a las cabezas de ganado bovino que abundan en esta comarca. Aquí el sendero se limita a dos franjas de tierra que de alguna manera lo naturalizan, con el sonido del mar siempre presente.



Llegamos a un pequeño mirador natural sobre el acantilado donde se observa una placa de cemento con la inscripción "Monumento a los pescadores 25-7-97" seguramente en honor a los pescadores que perecieron frente a esas costas. Unos metros más adelante un par de caminos descienden tras una fuerte pendiente a la zona de rocas al pie de los acantilados, sólo apto para aventureros que quieran saltar de piedra en piedra hasta alcanzar alguna pequeña cala de cantos de piedra, tumbarse en las grandes rocas o pegarse un chapuzón.


De vuelta al sendero y habiendo superado el ecuador de la ruta, somos conscientes no sólo de la dimensión de las piscinas 😮 sino de la estructura geomorfológica de este pedazo de costa, con marcados estratos longitudinales de rocas que hacen de barrera o muro frente a los golpes del mar y los derrubios o desprendimientos de rocas provenientes de la erosión del acantilado. La singularidad de estos acantilados y playas confiere a este paisaje notables valores naturales, hallándose así íntegramente incluido en la ZEC Costa Central y Ría de Ajo teniendo igualmente la categoría de Protección Costera en el POL de Cantabria.



Por fin intuimos la playa de Langre y los acantilados de Galizano al fondo ya en el tramo final de la ruta, una zona dedicada netamente a la actividad agropecuaria con plantaciones forrajeras a nuestra derecha y la costa acantilada a nuestra izquierda, con suaves pendientes impregnadas a olor a mar.


Terminamos esta cómoda ruta en el mirador de la playa de Langre (o si tenemos ganas de continuar podemos andar hasta la playa de Arenillas o a continuación la de Galizano) desde el cual se observa a mano izquierda una playa pequeña de aguas cristalinas rematada por la característica roca con una forma un tanto peculiar 🐵 y tras andar unos metros en sentido contrario desde el mismo mirador, encontramos el acceso principal al extenso arenal de Langre, típicamente acantilado.



Después de la caminata apetece darse un baño, así que una buena opción sería meter en la mochila una pequeña toalla, bañador y un bocadillo. Para esta ruta es aconsejable llevar ropa y calzado cómodo, agua y crema solar. Para la vuelta solo hay que desandar el trayecto de ida y si es a última hora de la tarde podemos admirar la preciosa puesta de sol desde el mirador de los Tranquilos, una de los mejores atardeceres en Cantabria con Santander y la bahía como testigos.